La parte difícil de crear una app con IA no es la herramienta: es saber qué pedir. Cada página de abajo trae un tipo de aplicación, lo que necesita para servir de verdad en un negocio, y la petición ya escrita — la abres, la envías y ajustas a partir de lo que salga.
Una petición vaga (“quiero una app para mi tienda”) devuelve una app vaga, y ahí empieza una secuencia de ajustes que gasta crédito sin llegar a ningún sitio. Una petición que ya dice qué pantallas, qué campos y quién la usa devuelve algo aprovechable al primer intento.
Las peticiones de estas páginas están escritas así a propósito: dicen qué guardar, qué mostrar y en qué pantalla. No tienes que usar el texto exacto — cambia el sector, los campos y el nombre del negocio, y envíala.
Preguntas frecuentes
¿Probar estos ejemplos gasta crédito?
La cuenta nueva recibe 100 créditos, sin tarjeta. Da para montar uno de estos y ajustarlo unas cuantas veces antes de suscribirte a nada.
¿Puedo juntar dos ejemplos en una sola app?
Sí. Pega las dos peticiones en la misma caja y di cómo se conectan — por ejemplo, la carta que guarda el pedido en las fichas de clientes.
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Descríbela con tus palabras. La IA crea la app, tú la ajustas conversando y la publicas con su propia dirección. Sin escribir código.